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Del turismo accesible al turismo inclusivo

Sonia Arz Sola, experta en el sector hotelero y atención al cliente, colaboradora en Turinomia

Con la cercanía del mes de junio nos encontramos casi en puertas de las vacaciones estivales, ese período en el que quien más, quien menos, comienza a planear con mimo lo que serán unos días de desconexión (o reconexión, según por donde se mire) que nos aportarán esa “bombona de oxígeno” tan necesaria a veces para afrontar los últimos meses del año con fuerza e ilusiones renovadas.

La búsqueda de cualquier servicio turístico como el alojamiento, los medios de desplazamiento, o un largo etcétera de actividades de ocio que complementen y enriquezcan nuestra estancia, constituye todo un placer y no suele suponernos ningún tipo de dificultad si no al contrario, ya que gracias a la multitud de productos y servicios existentes, podemos recrearnos en la organización de un viaje que dará como resultado una experiencia a buen seguro inolvidable.

…Esto para casi todos nosotros, ya que, como en todas las facetas de la vida, siempre nos encontramos con alguna excepción. En este caso la excepción viene dada por parte del colectivo de personas con diversidad funcional.

Aunque no pretendamos entrar a valorar en profundidad la idoneidad o no de la terminología (normalmente peyorativa) utilizada para definir al colectivo de personas que difieren de la norma estadística, y que realizan sus funciones de manera diferente a la mayoría de la población, si que nos valdremos del término “Diversidad Funcional” para denominar al citado colectivo, pues creemos que es el que mejor refleja la realidad humana del mismo, sin relegar a ésta a un plano negativo.

En este caso, la búsqueda ya no de servicios sueltos, si no de ”paquetes turísticos accesibles” en el destino elegido, no tiene la mayoría de las veces una connotación, digamos, muy positiva. Más de una vez, la ilusión en la planificación de las vacaciones ideales de personas con diversidad funcional (ya sea esta visual, física, auditiva o mental, entre otras), suele ser frustrante, al encontrarse con que sus necesidades, preferencias y hábitos en general no han sido tenidos en cuenta por algunos de los proveedores de servicios turísticos.

Las estadísticas son las que dictan sentencia en este sentido, y es que el viajero con diversidad funcional denota varias carencias en el proceso del disfrute de su viaje, desde el comienzo, cuando se pone manos a la obra en la búsqueda de su destino, hasta el final, en el viaje de vuelta a casa.

En medio queda toda una cadena de servicios turísticos que en demasiadas ocasiones es puntuada con nota muy baja por este colectivo de viajeros. Puntos tan importantes como la existencia de información pormenorizada y veraz, a la que el potencial cliente tenga un fácil acceso, quedan muy desvirtuados, según la opinión de los usuarios, de acuerdo a la realidad.

Viendo estos resultados, podríamos restablecer un debate que ya se ha dado en no pocas ocasiones, sobre las barreras físicas existentes en los destinos, el poco grado de accesibilidad de los alojamientos y restaurantes, problemas en las actividades ofertadas por empresas de actividades turísticas, en los medios de transporte utilizados para los desplazamientos de las personas con diversidad funcional…

Problemas, en suma, que nos hablan de la necesidad de preguntarnos si desde el punto de vista de los planificadores y gestores turísticos, se está actuando de manera correcta en un problema que abarca desde la accesibilidad a la información, hasta la idoneidad o no de las infraestructuras urbanas, para poder atender con normalidad las necesidades de este colectivo.

La tendencia más acusada es la de establecer una división entre distintos grupos de viajeros, dependiendo de sus capacidades, y crear una oferta turística diferente para las personas con diversidad funcional, desarrollando paquetes de Turismo Accesible dirigidos a un segmento concreto del mercado.

¿Hemos de seguir por este camino “diferenciador”, teniendo en cuenta los resultados que arrojan las encuestas que se hacen entre los consumidores de estos paquetes? ¿O hemos de mirar más allá, teniendo en cuenta que todos formaremos parte del colectivo de personas con diversidad funcional en algún tramo de nuestras vidas?

Quizá sea el momento de la evolución del hasta ahora llamado “Turismo Accesible”, hasta su total conversión en “Turismo Inclusivo”, integrando desde ya la accesibilidad como concepto en todas las acciones que se lleven a cabo desde el sector turístico.

Un Turismo Inclusivo que nos aporte accesibilidad para todo el mundo y con igualdad de condiciones, sin que se dé segregación alguna dependiendo del origen de la diversidad en cuestión, y que permita que las acciones realizadas por los viajeros se den en igualdad de oportunidades, sin establecer distinciones entre niños, mujeres embarazadas, personas de la tercera edad o personas con diversidad funcional.

Un turismo inclusivo que haga que el sector turístico en general trabaje con una perspectiva global, de “turismo para todos”, y que este concepto sea sinónimo de calidad.

Del turismo accesible al turismo inclusivo

Del turismo accesible al turismo inclusivo

Enlace relacionado: Viajeros sin límite

Posted in Estrategia, Gestion Hotelera, Innovacion y Calidad, Turismo.

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4 Responses

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  1. Ana María Morillas dice

    Como ya te comenté en privado, un artículo genial. Recoge diversos problemas reales a los que nos enfrentamos. Y, como bien dice Sergi, la meta es que no haya etiquetas en un futuro. ¡Todo llegará! ¡Gracias por el artículo! :)

    • Sonia Arz Sola dice

      Me alegro mucho de que el artículo fuera de tu agrado Ana María, así como te agradezco la difusión que se le dio en Twitter, y que partió de ti :)

      Por supuesto que todo llegará; por el momento somos más bien poquitos los que trabajamos en ello, pero a buen seguro, y más en los tiempos que corren -tan propensos al cambio-, cada vez serán menos los que se empeñen en etiquetar a las personas.

      Un enorme abrazo.

  2. Sergi dice

    ¡Fantástico planteamiento! no debemos caer en la accesibilidad exclusiva, si no buscar una integración, una participación conjunta de todas las personas sea cuál sea su condición. Debemos llegar al extremo que no tengamos que hablar de turismo inclusivo porque la oferta turística ya contemple cualquier usuario.

    Se ha trabajado bien, pero queda mucho por hacer.

    Felicidades por el post!

    Sergi Alern
    http://todosviajamos.blogspot.com.es/

    • Sonia Arz Sola dice

      Muchas gracias por tu amable comentario, Sergi.

      Como bien dices, queda mucho por hacer, pero el camino será más corto si las acciones promovidas por la dirección de las empresas turísticas llevan, desde su concepción, implícito el germen de una perspectiva inclusivista, evitando con ello división alguna entre la tipología de la demanda turística.

      De lo que si estoy segura es que poco a poco iremos abriendo camino.



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